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EL PROGRAMA DE FORMACIÓN DEL EQUIPO DOCENTE

Hay dos elementos imprescindibles para el éxito de Escuela 2.0: la implicación del profesorado y el desarrollo de contenidos digitales específicos para los soportes que sustituirán o complementarán al tradicional libro de texto. El profesor es la clave de todo. Por un lado, porque su mayor o menor entusiasmo y predisposición es vital para que los alumnos conozcan las bondades de emplear un portátil o recibir sus materias a través de una PDI. Por otro, por la necesaria formación que debe recibir para que pueda dar el salto en la utilización de las TIC.

La oferta tecnológica es muy grande y los profesores desean evaluar todos los productos, pero también demandan un asesoramiento muy fuerte, y no sólo a nivel tecnológico, sino sobre cómo adaptar las TIC a sus necesidades pedagógicas con el objetivo de involucrar a los alumnos.

La mayoría de los profesores que han iniciado su carrera profesional hace 20 o 30 años han vivido de cerca la progresiva implantación de varios modelos de equipamiento informático con más o menos escepticismo.

La realidad es que, en general, los profesores no se han involucrado en profundidad con la tecnología informática en las actividades en clase. Y es que suelen tener para detenerse para aprender a usar e integrar nuevos programas y recursos que no siempre son sencillos e intuitivos de usar. Por otro lado, muchos programas son poco intuitivos, con excesivas opciones y multitud de funciones inútiles acaban con la paciencia del docente. Y así ha pasado con muchas aplicaciones que son tan complejas que acaban abandonadas sin que ningún profesor quiera usarlas.

Por lo tanto, el éxito o fracaso de este nuevo modelo tecnológico radica en tener muy en cuenta el nivel real de conocimientos de informática de cada uno de los profesores y saber ofrecerles un programa de formación adecuado a los diferentes niveles de dominio que coexisten en el centro.

En consecuencia, se ha de diseñar una serie de clases secuenciales espaciadas en el tiempo (un mínimo de 9 horas en 3 sesiones de 3 horas) para el profesorado. Estas clases se organizarán por grupos según su nivel y del uso que van a dar al equipamiento digital en las clases que imparten.

Además, las soluciones han de funcionar “casi al instante” dado que ni los alumnos ni el profesor tienen tiempo para configurar, instalar, reiniciar, o tener que sufrir tiempos muertos de espera si Internet no funciona o el servidor no arranca.

En los cursos, se hace especial hincapié en los contenidos digitales y en la herramienta de autor de la PDi. El equipo docente ha de saber dónde encontrar contenidos digitales ya creados para su asignatura, ya que no podemos contar con que todo el profesorado tenga que crear sus propias unidades didácticas desde cero, por muy buenas e intuitivas que sean las herramientas de autor del software que se suministra con el sistema PDi.

Por último, es vital involucrar al profesorado del centro en un compromiso serio y con plazos concretos para ir adquiriendo los conocimientos prácticos en grado suficiente como para poder llegar a integrar la tecnología eficazmente en la rutina diaria en un plazo razonable.

¿Mejoran los resultados?

Ésta es una de las preguntas que ha suscitado la utilización de las TIC en la comunidad educativa. Según la Fundación Telefónica, el 57,3% de los profesores cree que mejoran la calidad del aprendizaje, frente al 6,9% que se muestra en desacuerdo. Además, el 30,3% opina que quienes las utilizan mejoran sus resultados escolares. Asociaciones de padres y sindicatos subrayan la importancia de formar al profesorado y luchar contra otros problemas como el abandono escolar.(El País)

 
 
 
 
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